Nuevas manifestaciones en Argelia contra la corrupción del régimen militar

Empleados del Ministerio argelino de Formación y Enseñanza Profesional protestan contra la situación política en Argel (Argelia). EFE

Argel, 19 mar (EFE).- Miles de argelinos salieron hoy a la calle para conmemorar el «día de la victoria» sobre el colonialismo francés con nuevas y masivas protestas contra la corrupción del régimen militar que domina Argelia desde la guerra de la independencia (1956-1962).

Al grito de «queremos que el régimen caiga», los manifestantes, en su mayoría estudiantes y profesores, desbordaron las calles aledañas a la plaza de la «Grand Post», epicentro de la capital, y mostraron su rechazo a la transición ordenada hace una semana por el presidente, Abdelaziz Bouteflika.

Pero, al contrario que en las cuatro semanas precedentes, las fuerzas de Seguridad si intervinieron en esta ocasión para cortar los accesos con la céntrica plaza del Primero de Mayo, donde se manifestaban médicos y enfermeros.

Una decisión que parece formar parte de una nueva estrategia del régimen para frenar las manifestaciones masivas que desde el pasado 22 de febrero tienen lugar cada viernes en todo el país y que comenzaron con la exigencia de que Bouteflika, gravemente enfermo, renunciase a la reelección.

«Estamos aquí como movimiento popular para exigir el fin de este sistema. Dado que las cosas no cambian, nos quedaremos en la calle de forma pacífica» el tiempo que haga falta, dijo a Efe Ali Harfush, profesor de Física en la universidad de Argel.

«Si la gente del poder amara a su país como dicen, tomarían decisiones rápidas en el sentido de la historia y la historia se lo reconocería», agregó.

En la misma línea se expresó un estudiante del mismo centro universitario para quien la renuncia a la reelección de Bouteflika, el aplazamiento de las elecciones previstas para el 18 de abril y el plan de transición solo son también una maniobra del régimen para perpetuarse en el poder.

«Nos hemos movilizado para expresar nuestro rechazo a lo que es en realidad la prolongación del cuarto mandato. No queremos que este poder se queda. Hemos dado nuestra palabra. No es no. Deben marcharse», afirmó.

Al rechazo del plan de transición se unieron el lunes la mayoría de los sindicatos del país, que se negaron a reunirse con el nuevo primer ministro, Noureddine Bedoui, y a participar en las consultas para la formación de un gobierno de concertación que pilote este proceso.

Según la agencia oficial APS, la invitación fue extendida este domingo por el propio Bedaoui y el nuevo viceprimer ministro, Ramtam Lamamra, con el objeto de que el nuevo Ejecutivo «carezca de afiliación política y refleje de manera significativa las características demográficas de la sociedad argelina».

Ambos fueron designados a dedo por el propio Bouteflika hace una semana, horas después de que se publicara un mensaje a la nación en el que el enfermo mandatario renunciaba a la reelección y aplazaba las presidenciales.

«Hemos rechazado la oferta por falta de claridad», argumentó el coordinador del Sindicato Nacional Autónomo de Profesores de Enseñanza Secundaria (SNAPEST), Mezian Merian,.

«Estamos en una coyuntura política difícil, y con el fin de evitar las malas interpretaciones, la transparencia es más que necesaria. Si se trata de un diálogo, debe hacerse en un marco organizado y oficial», manifestó.

La formación de un gobierno de concertación es la base del plan trazado por el entorno político de Bouteflika que incluye la convocatoria de una Conferencia Nacional inclusiva que debe preparar nuevas elecciones presidenciales.

El pasado viernes, cientos de miles de argelinos desbordaron por cuarta semana consecutiva las calles del país, para exigir «un verdadero cambio» que permita salir a Argelia de la aguda crisis económica que padece desde que en 2014 se desplomara el precio del petróleo y el gas, única riqueza que explota.

Ayer, y en un mensaje atribuido a Bouteflika con motivo del «día de la victoria», el presidente aseguró que la reforma será también económica y social para desprender a Argelia de la dependencia de los hidrocarburos.