Publicado el 04/06/2025 por Administrador
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Una escuela residencial especializada en salud mental para niñas cerró sus puertas de manera abrupta en Carolina del Norte, luego de que dos de sus estudiantes se suicidaran en menos de un mes. El caso ha provocado indignación y una ola de cuestionamientos sobre las condiciones dentro de este tipo de instituciones, así como sobre la efectividad de la supervisión estatal.
La institución en cuestión es Asheville Academy for Girls, ubicada en Weaverville, un centro que acogía a menores con necesidades emocionales y conductuales en un entorno supuestamente terapéutico. El 3 de mayo, una estudiante de 13 años fue encontrada sin vida dentro del campus. Menos de cuatro semanas después, el 29 de mayo, otra alumna de 12 años también se suicidó en las instalaciones.
Los trágicos episodios encendieron las alarmas del Departamento de Salud y Servicios Humanos de Carolina del Norte (NCDHHS), que ya había iniciado una investigación tras el primer fallecimiento. El informe preliminar detectó numerosas violaciones a las regulaciones estatales sobre salud mental y cuidado residencial, incluyendo fallos críticos en la supervisión del alumnado.
A raíz de estas observaciones, el organismo estatal prohibió que la academia admitiera nuevas estudiantes el 27 de mayo. Sin embargo, apenas dos días después se produjo el segundo suicidio, lo que llevó a la administración del centro a anunciar el cierre inmediato del lugar y la liberación de todas las niñas residentes. Para ese momento, 27 menores permanecían bajo su custodia.
Aunque la academia emitió un comunicado expresando sus condolencias y anunciando el cese voluntario de operaciones, el NCDHHS informó que aún no ha recibido una notificación formal escrita de clausura. Las autoridades continúan con las investigaciones y se espera que se determinen responsabilidades por las fallas detectadas.
El escándalo ha tenido mayor impacto debido a que Asheville Academy pertenece a Family Help & Wellness, una red nacional de programas terapéuticos. Esta misma empresa también operaba Trails Carolina, otra institución de Carolina del Norte donde, en febrero pasado, un niño de 12 años falleció al día siguiente de haber sido admitido. Ese caso también derivó en el cierre del centro.
Desde 2016, Asheville Academy había sido objeto de al menos 18 reportes oficiales, entre ellos intentos de suicidio, abusos sexuales, agresiones físicas y negligencia. Para los defensores de los derechos infantiles, estos hechos son parte de un patrón que pone en riesgo a menores en situación de vulnerabilidad y evidencian la falta de una fiscalización eficaz.
Diversas organizaciones han exigido una revisión profunda del sistema de centros terapéuticos residenciales en el país, señalando que la falta de protocolos sólidos y la negligencia institucional pueden ser más dañinas que los problemas que estos espacios intentan tratar.
Mientras tanto, las familias afectadas atraviesan un dolor irreparable, mientras exigen justicia y respuestas. La clausura del centro es apenas el inicio de un proceso que, según expertos, debe conducir a cambios estructurales en el sistema de atención de salud mental para niños y adolescentes.